Tuesday, March 11, 2008

Cinefilias 2008

Muchas idas al cine y pocas entradas a este blog. Trataré de reivindicarme pronto. Mientras, ahí va un update:

Párpados Azules (Contreras, 2007): Si hay algo que aplaudirle a esta película mexicana es su valentía al elegir un tono tan medido en registro actoral y narrativo (no podemos negar que lo que le festejamos a Kaurismaki y otros, no toleramos verlo en productos nacionales).
La historia de Marina (Celcilia Suárez) y Víctor (Enrique Arreola) es esa que aparece de fondo, que sigue el esquema de un relato amoroso ajeno, a una felicidad de cartón roído por el tiempo. Tejida con especial atención a los detalles y al transcurso de tiempo sin que a sus personajes se les mueva una ceja, también debemos reconocer que no es una película fácil, pues busca belleza en el patetismo y llega un momento en que la parsimonia y la indolencia de sus personajes cala tanto mientras más se le parece a la realidad.

Sweeney Todd (Burton, 2007): Para mi, le mejor película de Tim Burton hasta la fecha. El musical setentero del barbero vengador de la calle Fleet es adaptado a la imaginería Burtoniana y puesto al servicio del talentosísimo Johnny Depp (que hasta canta bien el pinchi) y de la genial Helena Bonham Carter, que está a un pelito de robarse la película con su falsete irritante en el papel de panadera trash, socia en el delito de este Conde de Monte Cristo de pacotilla y principal instigadora de las tragedias.
Sin medir en ningún momento la sordidez ni el despilfarro de sangre artificial, el otrora corruptor de cuentos infantiles, se inicia en el cine adulto y lo hace con soltura y sin renunciar a su sello estético personal sino llevándolo al siguiente nivel. No hay fantasmas ni calaveras ni nada cute en Sweeney Todd, sólo mujeres resentidas y manipuladoras, niños alcohólicos y genios malogrados. Una delicia, pues.

There Wi
ll Be Blood (Anderon, 2007): Yo había comparado esta película con el cine de Martin Scorcese, pero tiene razón Manohla Dargis al señalar el espíritu clásico de las épicas de John Ford y Orson Wells, de cuando la expansión capitalista era una fascinante novedad. Afortunadamente, el joven director californiano, hace un estudio de personaje que bien puede resultar una metáfora anti-capitalista, pero que -sobre todo- muestra el vacío y el desprendimiento emocional que conlleva la ambición desmedida. A contracorriente de la tendencia actual (léase Slim, Trump, etc.), Daniel Plainview (Day Lewis) mantiene su presencia en un bajo perfil y se va filtrando como la humedad en las vidas de gente ignorante, necesitada y fanática hasta despojarlas y crear a costa de ellos un imperio petrolero, ganando la guerra a su astuto "líder espiritual" forzado Eli Sunday (esutpendo Paul Dano).
Dejando de lado saltos en el tiempo, planos secuencia inabarcables y otros virtuosismos que eran sello personal, Paul Thomas Anderson se consolida como director, aunque uno extrañe sus pornstars en patines, sus enamorados compulsivos y sus minihistorias tejidas con maestría que retrataban irónico-poéticas-alienadas realidades contemporáneas.

0 comments: